“Nunca olvidaré mi primera orgía” es lo que pensé mientras intentaba cerrar la boca, casi dislocada por la sorpresa de la escena, e intentaba abrir las piernas de la rubia, solo por probar a ver cómo reaccionaba. Su reacción casi me vuelve a dislocar la mandíbula de nuevo, y eso tampoco lo olvidará nunca.

