
Una de las frases que suele hacer cundir el pánico es la de “arriba las manos” por que cuando te suelen decir esto no puede ser bueno. Una dedos, o te están atracando o te están deteniendo o secuestrando con lo cual a cada cosa peor... En esos casos son en los que o levantas la manos o de la histeria empiezas a correr y soltar mamporros a diestro y siniestro. Vamos que el ser humano es impredecible y más en situaciones de riesgo que no podemos saber por donde vamos a salir ni lo que vamos ha hacer.
Algo que siempre ha sido así es que las putas de carretera y las putas callejeras han sido las más feas y las que peores cuerpos han tenido, como normal general, que siempre había excepciones claro.
Sin embargo ahora con la crisis el panorama está cambiando, ahora hay por las calles pibonazos ofreciendo su cuerpo por cuatro duros en la calle.
Y la verdad es que es difícil decir que no a unas pedazo de tetas y más cuando más un poco cachondo y sin haber follado en un par de días.

La verdad es que nos gustan las hembras que se dejan hacer de todo y que les gusta chupar polla y hacer cosas raras. No hay tías que más se dejen hacer que estas borrachas que te follas por la calle y te corres en su cara.
Nos gusta mucho follar y a las tías les encanta follar, pero lo que no les gusta es quedar como unas guarras ante sus amigas si se follan a un desconocido por eso beben para que se las follen y no las juzguen.
Hoy en día son todas unas putas adictas a las pollas que no saben como follar a todas horas y de eso nosotros nos aprovechamos de eso y además le dejamos un regalito que puede que nos traiga una sorpresa nueve meses después.

Los sitios oscuros, las cuevas, los túneles, los armarios, las cavernas chochales, los abismos de pelo, los agujeros culares y todo ese tipo de zonas misteriosamente oscuras e inexploradas dan miedo y morbo al personal.
Si, he dicho morbo porque todo lo raro, todo lo que en un principio no nos gusta o nos parece malo en un momento dado nos puede dar incluso morbo.
Tan cierto como esto es que al final de cada túnel por muy oscuro, profundo y peludo que pueda parecer siempre hay un chocho al que le puedes meter el chorizo de cantimpalo.









